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Vocal de mesa: "Me tocaron 13 elecciones seguidas"

El Servicio Electoral publicó el día sábado la lista definitiva de vocales de mesa para las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias del 17 de noviembre. Según la ley una vez que se recibe la designación, los vocales ejercerán dicha función sólo durante cuatro procesos eleccionarios, una norma que no en todos los casos se cumple. (TERRA.cl)

Sonia Bello Navarrete, fue vocal de mesa en las elecciones desde 1988 hasta 2009. Foto: Matías Delacroix / Terra
Sonia Bello Navarrete, fue vocal de mesa en las elecciones desde 1988 hasta 2009.
Foto: Matías Delacroix / Terra
 

Desde 1988 se han realizado 15 elecciones en Chile. La ciudadanía ha sido convocada a decidir, desde el fin de la dictadura, quienes serán las autoridades a cargo de la dirección del país, sus representantes en el Congreso y en sus comunas.

En estos 24 años los cambios también han sido parte del proceso, que partió siendo obligatorio para quienes decidían inscribirse en los registros electorales, a ser voluntario y universal para los mayores de 18 años.

Para poder llevar a cabo el proceso, el Servicio Electoral convoca a varios ciudadanos a participar como vocales de mesa. Según la normativa vigente, este cargo del que las personas pueden excusarse bajo una serie de requisitos,  no debiera repetirse en más de cuatro oportunidades. Sin embargo, hay casos en que el llamado demora más de lo previsto.

Entre risas y casi como una anécdota, Sonia Bello Negrete relata que su caso es más que excepcional.  Esta secretaria del Colegio de Enfermeras, cuenta que fue llamada tantas veces a ser vocal de mesa, que cuando venía una nueva elección “ya ni siquiera veía las listas, sabía que me iba a tocar”.

EL PRIMER LLAMADO

Sonia recuerda que fue en la elección del Sí y el No cuando comenzó esta labor que terminó sólo después de 13 elecciones el año 2009.

“Yo fui de una inocente paloma en el Sí y el No, la primera elección que tuvimos después de mil años. Me presenté a votar aquella primera vez y me dejaron y me dijeron usted está aquí en esta lista por lo tanto le corresponde ser vocal, listo, fregué y me quedé”.

Confiada, relata que estaba segura que después de esta experiencia ya no sería convocada nuevamente a cumplir la labor de vocal.

“Para la otra elección como iban cambiando pensé que no me va a tocar y no, me siguieron llamando, y me siguieron llamando, y me siguieron llamando, elección tras elección”.

“Yo veía que el resto de las vocales si cambiaban y a mí siempre me llamaron”, relata entre risas.

 Foto: UPI Foto: UPI

En esta condición de “vocal vitalicia”, Sonia recuerda que cuando venía una nueva elección sabía que tendría que además cumplir con el rol de presidenta de la mesa, porque sus compañeras -siempre nuevas- apelaban a su experiencia para convencerla.

“Yo tenía dos opciones, si me hacía la más humilde, con el poco manejo que tenían mis otras colegas de la mesa íbamos a salir a las once de la noche de los escrutinios, entonces me decían si tú te quedas como presidenta vamos a salir a la hora que corresponde, sino, como nosotras no tenemos idea y tú sí vamos a salir súper tarde y con ese chantaje mis queridas amigas, que lo pasábamos regio fui presidenta de mesa eterna”.

La secretaria explica que con el tiempo le empezó a parecer injusto que su nombre se repitiera constantemente, por lo que decidió iniciar algunas acciones para evitar nuevamente el cargo de vocal, aunque nunca tuvo buenos resultados.

“Yo soy muy alegona. Mandé cartas en esos años al presidente del Servicio Electoral, en algún minuto mandé hasta cuando estaba de Presidenta Michelle Bachelet también. Pedía por favor, por qué no me retiran de mi cargo y nunca resultó nada y me seguían llamando y me seguían llamando”.

“Cuando decían esto del azar nunca lo creía, hasta el día de hoy”, recuerda riendo y agrega que desde las últimas municipales que “ya por lo menos se olvidaron de mí. Ahí ya descanse”.

ANÉCDOTAS Y RECUERDOS

Hay muchas cosas que Sonia recuerda con cariño de todas estas experiencias y muchas otras que de alguna forma la marcaron.

Una de ellas es su participación en la primera elección presidencial, luego del triunfo del No: “Imagina invierno, lloviendo, con todo y yo salía de mi casa como a las cinco de la mañana caminando porque no tenía ninguna movilización que me dejara directo a cumplir con mi labor de vocal de mesa”.

La secretaria del Colegio de Enfermeras relata que el día de la constitución de mesas, que se realizaba una semana antes de las elecciones en ese entonces, llegó al colegio donde le correspondía y lo primero que enfrentó fue la imagen de un militar a cargo del colegio.

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“Nos tocó como era habitual en ese tiempo, un militar que nos daba las órdenes y era como de película. Entonces en ese colegio en Puente Alto, camino a Las Vizcachas, el militar nos reunió a todas las mujeres que habíamos salido vocales en ese colegio en el patio y se subió a una tarima. Es una imagen que me quedó para siempre, con unas botas de tipo soldado alemán y nos gritoneó bien gritoneadas y dijo aquí dijo todas vienen a trabajar y nos dio una arenga tipo militar y con una fusta en la mano”, narra.

Sin embargo no todo fue tan malo dice. La gente con la que compartió y el aprendizaje en procesos electorales, que ha podido usar en las elecciones del gremio en el que trabaja, son los aspectos que rescata de todos estos años como vocal de mesa.

Otra cosa que recuerda y que le llamaba mucho la atención fue el paso del tiempo y como se notaba en las personas que iban a sufragar.

“Mi mesa es de muy adultas mayores, entonces yo atendía puras viejitas y a gente mayor que con los años no iba viendo porque iba falleciendo”, comenta.

Y dice que aunque fueron muchos años que le tocó participar, lamenta que en la actualidad las personas sientan que ser vocal de mesa es una carga y una molestia.

“Antiguamente cuando tú salías designada vocal de mesa, estoy hablando de los años ’60, la persona se sentía, yo por lo menos tengo esos recuerdos de mis tíos y los viejitos se sentían honrados, o sea eras una autoridad, un orgullo. Pero después fue un lastre, ha ido la cosa así como que lata ser vocal de mesa, que horror”.

QUÉ DICE LA LEY

Según la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios, la función como vocal de Mesa o miembro de un Colegio Escrutador es obligatoria, por lo que la inasistencia puede dar lugar a multas que van de 2 a 8 U.T.M., es decir entre $ 79.500 y $ 318.000 aproximadamente.

Desde el año 2009 las personas seleccionadas como vocales reciben un bono por cumplir esta función. En las elecciones parlamentarias de ese año el bono alcanzaba los siete mil pesos. El  pago corresponde a dos tercios de UF, por lo que en las elecciones del 17 de noviembre, los vocales recibirán aproximadamente $15.000.

Este año además se dispuso que quienes asistan a la capacitación para vocales, recibirán un bono adicional de 0,22 UF, es decir $5.000 aproximadamente.

Cabe mencionar además que según la Ley, los vocales designados por las Juntas Electorales para las Mesas Receptoras ejercerán dicha función durante cuatro años, actuando en todos los actos eleccionarios o plebiscitarios que se verifiquen hasta antes de la próxima elección ordinaria para la cual fueron designados.

Terra