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16 de abril de 2013 • 10:04

Boston: "Vi sangre, sangre por todos lados"

 

Su padre acababa de cruzar la línea de meta en la maratón de Boston. Su hijo de ocho años corrió a felicitarlo. Y cuando se dirigía hacia su madre y su hermana, falleció víctima de una de las dos explosiones que sacudieron al tradicional evento. Otras dos personas murieron y más de 100 resultaron heridas.

El padre del niño resultó ileso, su madre y su hermana sufrieron heridas graves. Se reportó que la niña había perdido una pierna.

En el hospital de la ciudad, dos hermanos -quienes se cree estaban al lado del niño que murió- se están recuperando.

Cada uno perdió una pierna en la explosión.

"Me siento perturbada", indicó Liz Norden, madre de los jóvenes, en conversación con el periódico Boston Globe. "Sentí que me iba a desmayar". "Jamás pensé, ni siquiera en la peor de mis pesadillas que algo así sucedería".

Lo que realmente sucedió es todavía incierto.

De felicidad a silencio

El centro de Boston es todavía una escena de crimen y los investigadores del FBI están empezando a seguir las pistas que los conduzcan a una respuesta.

El maratón de Boston es un evento que reúne multitudes. Por eso ahora son decenas las personas que son testigos del horror.

"La explosión sacudió mi cuerpo por completo, la pude sentir en mi corazón", le dijo Ramsey Mohsen a la BBC.

Mohsen, un analista digital de la ciudad de Kansas, se encontraba en Boston para apoyar y para ver a su novia, Ali Hatfield, quien participó en la competencia.

Después de felicitarla, Mohsen y Hatfield -que estaban a poco más de 35 metros de la recta final- escucharon la primera explosión.

"De la nada, se escucharon las dos explosiones. De un momento para otro, la gente pasó de estar feliz, sonriente y emocionada a estar en absoluto silencio. La gente no sabía cómo reaccionar".

Conmocionada por las explosiones, la pareja intentó llegar al hotel. En el camino, recibieron alimentos y jugos de parte de residentes locales.

Horas después de las explosiones, Hatfield describió en su blog el pánico de la multitud.

"Ver un grupo inmenso de personas con expresiones de pánico en su rostro me asustó", señaló.

"Me mantengo pensado en escenarios hipotéticos: '¿Qué hubiera pasado si...?' ¿Qué hubiera pasado si no hubiésemos terminado cuando lo hicimos? ¿Qué hubiese pasado si no hubiésemos estado con nuestras familias cuando las explosiones ocurrieron?".

Otros no fueron tan afortunados, pero aún así siguieron adelante.

Humo

El alcalde de Boston, Thomas Menino, fue uno de los afectados. Fue llevado al hospital con una pierna rota y tras ser dado de alto asumió el mando de la situación.

"El maratón es un gran día en la ciudad de Boston, pero vivimos una tragedia", indicó Menino sentado en una silla de ruedas.

"Les presento mis condolencias y elevó mis oraciones por las víctimas".

El veterano de guerra Bruce Mendelsohn ofreció su experiencia en situaciones de combate para enfrentar una crisis en las calles de una ciudad estadounidense en tiempos de paz.

"Escuché la explosión, vi el humo y, cinco segundos después, sentí una segunda explosión más pequeña".

"Salí del edificio donde me encontraba, la calle estaba manchada de sangre y metralla. Vi heridas que fueron causadas por una explosión ocurrida al nivel del suelo. Inmediatamente intenté ayudar a los agentes de primeros auxilios que ya se encontraban en el lugar".

"La escena pasó de ser un lugar festivo a ser un lugar caótico y sangriento. Apliqué presión directa en las heridas de algunas personas y conseguí camisetas y otro tipo de material para frenar las hemorragias. Un soldado me dio un maletín de primeros auxilios".

Un costaricense

Entre las víctimas estaba un joven que parecía haber sido salvado por un activista de la paz de origen costarricense, Carlos Arredondo, quien años atrás había intentado suicidarse.

Uno de sus hijos, un soldado estadounidense, murió en Irak en 2004 y otro hijo se suicidó en 2011.

Arredondo ha sido calificado como un héroe después de que una imagen lo muestra llevando a uno de los heridos en las explosiones de Boston para que recibiera tratamiento.

La víctima, cuyas piernas estaban gravemente heridas, fue salvado gracias a que Arredondo le aplicó la técnica de torniquete.

En un video publicado en YouTube, un visiblemente angustiado Arredondo le dice a otra persona que le estaba haciendo preguntas que vio "sangre, sangre por todos lados".

"Estaban pasando demasiadas cosas. Yo me concentré en ese joven, en amarrar sus piernas y logré llevarlo a la ambulancia".

"Sin piernas"

El corredor profesional estadounidense Josh Cox, quien ahora es un comentador deportivo, indicó que la carrera siempre ha sido un día de fiesta y un día para salir de las casas.

Alrededor de 27.000 personas participaron en la carrera este año, indicó. Unas 500.000 quieren presenciar cuando los corredores cruzan la meta.

"La mayoría va a la recta final para ver a sus amigos y a sus familiares al momento de cruzarla. Difícilmente podrás caminar por la calle en Boston".

"Corremos por los espectadores, ellos nos dan el coraje, la motivación", le indicó a la BBC el ganador del maratón en 2012, el keniata Wesley Korir, quien el lunes llegó quinto.

"Estos corredores acababan de finalizar y no tienen piernas ahora", le dijo Roupen Bastajian, el lunes, al periódico The New York Times.

"Hay muchas personas sin piernas. Todo es sangre. Hay sangre por todos lados. Vi huesos, fragmentos. Es repugnante".

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