Europa

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04 de octubre de 2013 • 17:03

Bokova es reelegida como candidata a renovar mandato al frente de la UNESCO

 

La diplomática búlgara Irina Bokova, actual directora general de la UNESCO, vio hoy revalidada su candidatura para estar al frente de ese organismo durante los próximos cuatro años, al imponerse en el consejo ejecutivo a los otros dos aspirantes.

El resultado de esa votación tendrá que ser ratificado por la conferencia general, el principal órgano rector de esa entidad, el próximo noviembre, pero en toda la historia de la UNESCO, fundada en 1945, este nunca ha rechazado al candidato elegido, por lo que su victoria prácticamente puede darse por hecha.

El escrutinio, secreto, se celebró hoy en la sede en París de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y al término del mismo se confirmó que Bokova recibió 39 votos de los 58 miembros del consejo.

El embajador de Yibuti en Francia, Rachad Farah, obtuvo trece apoyos, mientras que el tercer y más atípico de los candidatos, el filósofo, investigador y ensayista libanés Joseph Maïla, consiguió seis.

El ganador necesitaba la mitad más uno del total de votos registrados, y de no haberse alcanzado hoy esa cifra, la votación se habría pospuesto hasta el próximo lunes, hasta completar, en caso de que fuera necesario y en los días sucesivos, las hasta cinco rondas posibles.

La ex ministra de Relaciones Exteriores y diplomática búlgara consiguió en 2009 ser tanto la primera mujer como la primera representante de un país del antiguo bloque comunista al frente de la dirección de la UNESCO, y pese a las críticas recibidas por su gestión partía como favorita.

Su mandato ha coincidido con una de las mayores crisis presupuestarias del organismo, provocada a partir de 2011 por el cese de los pagos de Estados Unidos, principal contribuyente, en protesta por la entrada de Palestina como miembro de pleno derecho.

Pero a pesar del déficit de 220 millones de dólares (unos 161,7 millones de euros) al que esta entidad se enfrentaba a finales de 2011, suma en la que se incluían las cotizaciones no pagadas por EEUU, se prevé que el actual ejercicio acabe con las cuentas en equilibrio.

"Me tomo este resultado como un voto de confianza", dijo hoy Bokova en una conferencia de prensa en la que admitió que el organismo ha atravesado desde hace dos años "circunstancias difíciles", que le han obligado a llevar a cabo "reformas muy dinámicas para protegerlo".

Bokova, que aseguró sentirse "honrada" por la nominación del consejo, apostó por una UNESCO "más dinámica y activa", que busque "la respuesta a los desafíos", en un mundo, en su opinión, "muy frágil a veces".

Y en esa necesidad de mirar hacia adelante no ocultó que el organismo necesita "a todos sus miembros", y que ella va a seguir trabajando para que la Administración estadounidense retome su financiación y para que los esfuerzos emprendidos para cerrar ese episodio den sus frutos.

Esta nueva etapa a la que se enfrenta el organismo, según añadió en una intervención en la que hizo visible su dominio de los idiomas al intercalar respuestas en castellano y en francés, va a seguir con la intención de mantener las reformas del organismo, y de hacerlo "más visible y pertinente".

Las campañas en favor de la alfabetización y de la educación de niñas y mujeres, la defensa de los derechos humanos, del diálogo entre culturas y de las energías renovables, la lucha contra los extremismos o la preservación del patrimonio fueron algunos de los focos priorizados.

Y pese a haberse impuesto a Farah, candidato que en principio contaba con el apoyo de la Unión Africana, Bokova dejó claro que ella también es una "amiga de África" y que así lo ha demostrado con los programas llevados a cabo en los últimos años y con los que tiene previstos.

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