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01 de septiembre de 2012 • 12:17

El futuro de los medios, a debate y análisis en Argentina

La comunidad Hack/Hackers Buenos Aires (HHBA) realizó un ciclo de charlas en el que se debate sobre el panorama de los medios de comunicación e Internet.
Foto: Getty Images

Los medios de comunicación buscan en el siglo XXI nuevas alianzas para sobrevivir a una crisis en la que pierden público, publicidad y protagonismo informativo; un encuentro que concluye este sábado en Buenos Aires propone sumar informáticos y lectores a los equipos periodísticos.

"El reto es hacer periodismo con valor agregado. Hay mucha competencia con las redes sociales, los blogs... cualquiera puede hacer una nota o copiar la tuya y eso está perfecto, pero entonces hace falta pensar en generar algo que los demás no hacen, en usar o crear nuevas herramientas", explicó a Efe Mariano Blejman, uno de los cofundadores de Hacks/Hackers en la capital argentina.

El abanico de opciones es inmenso, como ha podido apreciarse durante este evento de tres días, y va desde plataformas de código abierto para crear documentales interactivos como Zeega, a "software" como Ushahidi, que genera información geolocalizada a través de SMS o Tor, que permite a los usuarios establecer comunicaciones seguras.

El núcleo fundacional del capítulo argentino de Hacks/Hackers procede del "software" libre, pero quisieron abrir la cita a un público más amplio y entre los centenares de asistentes se mezclaban "nerds" (personas dedicadas completamente a su afición) con gafas y camisetas negras, emprendedores y estudiantes de comunicación movidos por la curiosidad.

"La Universidad no está ofreciendo estos conocimientos", sentenció Sandra Crucianelli, investigadora, profesora y coautora del blog Nación Data, quien dirigió un taller sobre periodismo de datos.

"El híbrido periodista/desarrollador puede crear nuevas formas de contar historias en línea", subrayó Tyson Evans, director adjunto de noticias interactivas del diario The New York Times.

Un ejemplo reciente fue la cobertura de este periódico para los Juegos Olímpicos de Londres, que contó con infografías interactivas en las que podía verse la evolución de los récords en natación y atletismo en los 116 años de la historia moderna de los Juegos.

Las nuevas narrativas abren la puerta a menudo a la personalización de la información, "de forma que sea más relevante para el lector", explica el jefe del equipo interactivo del periódico londinense "The Guardian", Alastair Dant.

Este rotativo fue uno de los primeros donde los "hacks" (periodistas) y "hackers" (ciberpirata informático) dejaron de mantener relaciones esporádicas y crearon lazos permanentes.

"Los periodistas han dejado de ser los únicos que emiten información, cualquiera con un móvil con cámara y conexión a internet puede hacerlo y nosotros aprovechamos esa capacidad de crear información de forma colaborativa", indicó Nicola Hughes, desarrolladora de "The Guardian".

"Sin la ayuda de los lectores nos hubiese resultado mucho más difícil leer toda la documentación de los gastos parlamentarios", agregó Dant, en referencia al escándalo que estalló en 2009 gracias a una investigación del diario.

Para leer miles, y a veces decenas de miles, de documentos no sólo son necesarios tiempo y muchos ojos, sino también "software" que facilite el trabajo.

Es el caso de Scraperwiki, que permite recabar información pública de la web y agruparla de forma ordenada en bases de datos, o Mapa76, prototipo pensado para extraer automáticamente datos de documentos sobre la última dictadura argentina (1976-1983) y crear relaciones para visualizar cómo funcionaba el sistema represivo.

Las exposiciones de medios históricos se alternaron con la de casi recién llegados como Propublica, redacción "online" independiente autora de la aplicación "Dollars for Docs" (dólares para doctores), en la que cualquier estadounidense puede introducir el nombre de su médico y recibir información sobre quién le financia.

El poder ciudadano permite también burlar la censura mediática, denunciar redes de corrupción o de trata e incluso poner en jaque a los servicios de espionaje, afirmó el surafricano Justin Arenstein, que junto a su equipo llevó a cabo una investigación que culminó con el arresto de un exagente del Mosad.

Las charlas de la mañana se complementaron con talleres por la tarde y durante todo el sábado está previsto un "hackatón", una maratoniana jornada colaborativa para idear y poner en marcha nuevos proyectos que demuestren que "el periodismo no se colgó, solamente está reiniciando el sistema operativo".

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