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UN 4 DE SEPTIEMBRE DE 1821 FUE FUSILADO JOSÉ MIGUEL CARRERA

4 sep 2014
07h09
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En la ciudad de Mendoza fue fusilado a las once horas y quince minutos del 4 de septiembre de 1821, el General José Miguel Carrera Verdugo, cuando tenía 35 años de edad, y justo diez años después de haber iniciado su vida pública en Chile. Este patriota tuvo un papel principal en el comienzo de la independencia de nuestro país, en la época de la Patria Vieja.

Carrera no participó junto al Ejército Libertador por encontrarse en Estados Unidos buscando recursos para la independencia de Chile, mientras que Javiera y sus hermanos gestaban en Buenos Aires el complot conocido como “la Conspiración de 1817”, el que terminó con el fusilamiento de Luis y Juan José Carrera, en abril de 1818, también en la ciudad de Mendoza.

Entonces, José Miguel de regreso en Buenos Aires, donde le fue confiscada la ayuda por el gobierno argentino y expulsado del país, se dedicó a atacar desde Uruguay, a través de la prensa a José de San Martín Matorras, a Bernardo O’Higgins Riquelme y al Director Supremo argentino Juan Martín de Pueyrredón, desde donde juró aniquilar su poder. Luego decidió atravesar la cordillera, pero fue apresado el 31 de agosto en Punta del Médano, San Luis y trasladado a Mendoza, donde tras un breve juicio fue sentenciado a muerte.

El día del fusilamiento, Carrera se vistió con su uniforme favorito de "húsar" y marchó hacia la muerte con la misma altivez con que encabezaba sus escuadrones, permitiéndosele morir de pie y sin la vista vendada. Entonces, colocó la mano derecha sobre su corazón y fijando la vista para despedirse de las nevadas cumbres andinas que lo separaban de su amada patria, cayó atravesado por dos balas en el rostro y otras dos en el corazón.

En reconocimiento de sus servicios a la patria, el 14 de diciembre de 1903 Carrera fue nombrado por el Ejército de Chile, “Patrono del Regimiento Húsares", del cual había sido su tercer Comandante.

Posteriormente, el 15 de octubre de 1984, el Gobierno Militar inauguró la estatua ecuestre de Carrera con su caballo “Puelche”, como agradecimiento nacional, porque: "él fue el primero que miró con saña, el cordel del extraño servilismo y encendido en patriótico heroísmo, él fue el primero que se opuso a España".

Carrera nació el 15 de octubre de 1785, en el seno de una distinguida y aristocrática familia santiaguina, convirtiéndose en tataranieto del General Ignacio de la Carrera Iturgoyen, quien fue Gobernador de Chiloé en 1650 y de Valdivia en 1657.

Ingresó a estudiar en el Convictorio Carolino, teniendo como compañero de curso y amigo a Manuel Rodríguez Erdoíza. En este establecimiento educacional dejó fama de poseer una personalidad vehemente y arrebatada que, unida a su inteligencia y simpatía, lo transformó desde joven en líder de los grupos con que se relacionaba.

Su propio padre al observar ese “carácter inquieto”, tanto en Santiago como en la hacienda familiar de El Monte, lo envió a Lima en 1799, cuando Carrera solo tenía 14 años de edad. Allí estuvo con su tío abuelo José María Verdugo, cuyas rígidas costumbres no doblegaron su voluntad y regresó a Chile. Aludiendo a su carácter, Vicente Pérez Rosales cuenta que su abuelo, Juan Enrique Rosales, lo llamaba "el loco de José Miguel".

Entonces, su padre lo envió a España en 1806, cuando Carrera tenía 21 años de edad. Allí se instaló en la ciudad de Cádiz por dos años; en ese período conoció al entonces Capitán de Infantería José de San Martín.

En 1808 cuando se iniciaba la Guerra contra Napoleón, se incorporó como ayudante al “Regimiento Húsares" de Farnesio y después al de Caballería de Voluntarios de Madrid. Al año siguiente fue ascendido a Capitán. Actuó en trece acciones de guerra, siendo herido en una pierna en una de ellas.

A principios de 1811 fue llamado nuevamente a servicio como Sargento Mayor del “Regimiento de Húsares” de Galicia, pero al enterarse de los acontecimientos políticos ocurridos en Chile, el establecimiento de la Primera Junta de Gobierno el 18 de septiembre de 1810, solicitó la correspondiente autorización para regresar a su tierra natal.

Pese a argumentar como motivo la precaria salud de su padre, la petición despertó algunos recelos entre los españoles, pues la participación de su hermano en la Primera Junta era un hecho conocido. Entonces, José Miguel fue apresado, pero a los pocos días fue puesto en libertad al no encontrarse entre sus papeles nada comprometedor. En abril de 1811 se embarcó rumbo a Valparaíso, puerto al que llegó el 25 de julio.

Inmediatamente sus hermanos Juan José y Luis lo pusieron al tanto de los pormenores de la compleja situación que se vivía en Chile. Aprovechando el prestigio que los rodeaba, así como también la posición de su familia, José Miguel y sus hermanos dieron un Golpe de Estado el 4 de septiembre de 1811, reemplazando a la Junta de Gobierno por otra más partidaria de la causa emancipadora.

Luego el 15 de noviembre del mismo año, promovió otro Golpe Militar entregando el poder a una Junta integrada por él, José Gaspar Marín Esquivel y Juan Martínez de Rosas. Este último, se encontraba en Concepción, motivo por el cual fue reemplazado temporalmente por O'Higgins. Pero al poco tiempo, Marín y O'Higgins renunciaron, y Carrera, dueño de la situación, disolvió el Congreso pretextando una conspiración en su contra, convirtiéndose así en el primer Presidente de Chile.

Su gobierno se caracterizó por numerosas obras de adelanto para la nación, como fue la introducción de la prensa, fundando el periódico la Aurora de Chile, a fin de promover las nuevas ideas políticas; se crearon los primeros símbolos patrios; se dictó un Reglamento Constitucional, que determinaba la autonomía del gobierno del país, aunque reconocía a Fernando VII como Rey.

También, se establecieron relaciones consulares con los Estados Unidos y posteriormente creó el Ministerio de Relaciones Exteriores, también se echaron las bases para la posterior fundación de la Biblioteca Nacional y del Instituto Nacional, primer centro educativo republicano.

En el aspecto militar, el 3 de enero de 1812 asumió el mando del “Regimiento Húsares", reformó la táctica al estilo europeo, creó el “Arma de Ingenieros”, hizo construir armas y equipos logísticos, decretó la confección de la carta geográfica de Chile, entre otras obras, poniendo al país en un respetable estado de defensa ante la próxima y segura llegada de fuerzas realistas a someter al país.

Adicionalmente, decretó la libertad de comercio, al abrirse los puertos y liberar de derechos aduaneros las mercaderías importadas y abolió el estanco del tabaco, a su vez ordenó la creación de escuelas gratuitas en todos los conventos para niños y adultos de ambos sexos, como también decretó el alumbramiento público para todas las ciudades. Refaccionó los hospitales y creó el Hospitarl Militar junto a la Iglesia de San Borja.

Reorganizó el Poder Judicial estableciendo Juzgados y Cortes de Apelaciones, estableciendo la igualdad ante la ley, al abolir los títulos de nobleza y decretar la libertad de esclavo.

Ante la invasión del realista Antonio Pareja en 1813, el Senado lo designó General en Jefe del Ejército, y bajo su comando se realizaron las primeras campañas en que se llevaron a efecto gloriosos combates como los de Yerbas Buenas, San Carlos, la toma de Concepción y Talcahuano, y el Sitio de Chillán.

Las vicisitudes políticas lo alejaron del mando y, tomado prisionero por los realistas, tuvo que dejar la jefatura del Ejército, pasándoselas al entonces Coronel O’Higgins. Se le mantuvo en cautiverio hasta Junio de 1814, en Chillán.

Vuelto a Santiago, encabezó una revolución contra el Director Supremo Francisco de la Lastra de la Sotta, quien había firmado con el Brigadier realista Gabino Gainza en mayo de ese año el Tratado de Lircay. En el pacto se especificaba, entre otras medidas, que los prisioneros de guerra serían liberados. Sin embargo, esto no se aplicó a los hermanos Carrera, debido a que el gobierno estimaba que su presencia en Santiago podría acarrear inestabilidad política.

De este modo, el 23 de Julio de 1814, Carrera reasumió el poder supremo, pero O'Higgins no reconoció su gobierno y marchó a combatirlo con el ejército de Talca, siendo vencido en la batalla de Tres Acequias, en agosto de ese año. Al enterarse de la llegada de las fuerzas realistas al mando del Brigadier Mariano Osorio se reconciliaron y O’Higgins quedó bajo las órdenes de Carrera.

En medio de estos agitados días, Carrera contrajo matrimonio el 20 de agosto con Mercedes Fontecilla Valdivieso, quién le dio cinco hijos de los cuales el que llevó sus mismos nombres, le permitió convertirse en abuelo e inspirador del Capitán Ignacio Carrera Pinto, héroe de la Guerra del Pacífico, en el Combate de la Concepción.

Cabe consignar que, en esos momentos, Carrera, era partidario de enfrentar a los realistas en la Angostura de Paine, pero los acontecimientos se precipitaron materializándose la idea de O'Higgins de presentar batalla en la plaza de Rancagua, donde las fuerzas patriotas fueron destrozadas en octubre de ese año. Esta derrota terminó con su gobierno y con la llamada Patria Vieja.

Al igual que muchos patriotas Carrera junto a su hermana Javiera y sus dos hermanos, se dirigió a Mendoza a los 29 años de edad, pero allí fue recibido con recelos por San Martín por lo que continuó hacia Buenos Aires, donde tampoco encontró protección y a mediados de noviembre de 1815 se embarcó rumbo a Estados Unidos, para solicitar ayuda que financiara la independencia de Chile.

Allí logró adquirir la “Corbeta Clifton” y el “Bergantín Salvaje” y una apreciable cantidad de armas, municiones y pertrechos, con los que regresó a Buenos Aires en febrero de 1817, cuando el Ejército Libertador de San Martín y O'Higgins ya había iniciado el cruce de Los Andes. Carrera no tenía cabida en esos planes y el Director Supremo transandino, Pueyrredón, confiscó las embarcaciones y lo puso en prisión. Al poco tiempo logró huir y se asiló en Montevideo.

Allí publicó “La Gaceta de un Pueblo del Río de la Plata a las Provincias de Sudamérica” y fue redactor de “El Hurón”, arremetiendo contra todos sus enemigos, la Logia Lautarina y los unitarios del Río de la Plata. Desde Buenos Aires se le respondía a través de “La Gaceta”, y desde Santiago, por medio de “El Duende”.

Pero Carrera debió abandonar Montevideo debido a las presiones ejercidas por el gobierno argentino sobre la Corte Real de Río de Janeiro, la Banda Oriental, es decir Uruguay estaba ocupado por fuerzas portuguesas, para expulsarlo del territorio.

Entonces, comprendió que mientras subsistiera la alianza política entre los gobiernos de Buenos Aires y Santiago, su causa no podría prosperar. Por ello, decidió alentar las disputas que existían entre unitarios y federalistas en las provincias argentinas. Entró en alianza con los federalistas y juntos, planificaron el ataque contra los unitarios obteniendo un gran triunfo en la batalla de la Cañada de Cepeda, el 1 de febrero de 1820.

Carrera continuó una serie de actos de guerra en tierra argentina cuya finalidad era regresar a Chile, mientras que las condiciones políticas en ese país iban cambiando, las que terminaron con su derrota y captura definitiva el 31 de agosto de 1821, en la Punta del Médano y su posterior fusilamiento junto a otros insurrectos.

Javiera desde Buenos Aires, al igual que en el caso de sus otros dos hermanos, apeló al poder político, sin conseguir resultados positivo. Una vez de regreso en Chile, en 1824, se propuso como única aspiración, repatriar los restos de sus tres hermanos enterrados en Mendoza, los que finalmente llegaron en mayo de 1828 y actualmente descansan en la Catedral de Santiago.

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